Y el final está delante, como un reto
que se nos presenta en el camino.
Te acercas recordando cada fallo,
uno a uno todos los errores cometidos.
Piensas haber hecho mal demasiadas cosas,
rememoras los rostros que deseabas olvidar.
Y después de todo, como en el principio,
te sorprendes de lo maravillosamente feliz
que has sido desprendiéndote de aquello.
Como un ángel velaste por él, por su vida,
y así fuiste gratamente recompensada,
volver una vez más a recordarle que lo amas.
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