lunes, 30 de noviembre de 2009

Recuerdos

Miro sin ver nada
a través del cristal.
Creyendo desaparecer,
dejándome llevar
en las fuentes de Machado,
en los ríos que van al mar.
Sin ver nada,
sin sentir siquiera,
convirtiendo en frío otoño
una pasada primavera.

Historia

Era una noche de luna llena, el cielo estaba estrellado, y en la atmósfera se podía sentir la dulzura del momento. La calidez de ambos corazones contrarrestaba el frío que les helaba el cuerpo.

Ahí estaban, cual dos pajarillos sobre una rama, cortejándose. Se miraban, sabiendo lo que querían, pero con la suficiente vergüenza para no poder expresarlo.

Al fin, y resultando asombrosamente extraño, la chica movió sus labios y de ellos salieron las palabras más hermosas: “Te quiero”.

Y así es como se recuerda ese día, y como ellos lo recuerdan a cada instante, porque desde ese sincero encuentro, todo en sus vidas cambió.

Muerte

Noche de insomnio, noche de duermevela;
dos campanas que repican sin cesar
malaugurando una trágica avenida.
La muerte que se acerca sigilosa,
el poeta que la esperando está.

Unión

Concédeme invadir, del más puro modo, tu inmaculado sagrario.
Permíteme desencadenar en tu seno un infinito éxtasis de pasión.
Irán lentamente las velas ahogándose en el oscuro silencio
sólo perturbado con tus impetuosos suspiros.
Así tu y yo confeccionaremos una eterna noche,
con la magia de los corazones y la voluntad de los cuerpos.