miércoles, 30 de noviembre de 2011

Apacible y risueña mi vida sabiendo
que escogiendo cualquier camino
si miro por un instante al cielo
me encuentro cara a cara contigo.

Porque el aliento surge en tus besos
semejante al calor en la mañana
y a medianoche observando la luna
descubro el brillo que posee tu mirada.

martes, 29 de noviembre de 2011

Si cada vez que abro mis ojos,
estás a mi lado tranquila,
y cada pensamiento no pronunciado
se clava en tu curiosa mirada.

Para que soñar y sufrir tu lejanía,
si al retirarme te despido
y al despertarme te encuentro,
grácil, sonriente, atenta, protectora.

Cuando me extiendes tu mano
me ofreces tu vida sin pensar,
generosa, sin esperar nada,
solo fluyendo, aguardando paciente.
Noviembre gris, no tanto para el corazón,
pero sobrepasado para la mente.
El frío me satura, obstruye mi capacidad creativa,
paraliza mi intelecto en un acto deliberado.
Tanto como tu haces que se detenga mi cuerpo
semejando el último segundo de una compleja bomba,
cuando me tocas con tus manos de seda,
con tu boca que se vuelve perfecta en la mía.
Frío que ha marchitado hojas moribundas,
inspiración locuaz una etapa desatendida.
Torna a tu creador, cual rey al alba,
renueva su calor y su brillo de esperanza.
Sol de medianoche con daga afilada,
rasga el silencio profundo en su falda.
El amor sincero duele profundamente.
Fluctuación de pensamientos cruzados,
diferentes ideas, vistas, sentimientos.
Esas ganas de volar y dejarlo todo por otro.

El amor aterra los más fríos corazones.
Destruye muros pensados impenetrables,
con numerosas sorpresas dispares.
Esa loca juventud eterna, esa mirada atrevida.

El amor destroza y da la vida, perfecciona.
Colma un cerebro frágil, antes baldío,
de enfermiza avidez por el deseo prójimo.
Extrema protección de lo que no fue, y ahora es.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cándida mirada de insinuación,
beso que queda suspendido en el misterio,
presto a ser consumado en un futuro,
en nuestra creatividad descansa por el momento.

Nuestras almas, así con nuestro ímpetu
chocan, al tiempo que nuestros cuerpos
claman paciencia, casi tanto como desenfreno.
Descubriremos una ocasión para unirlos.