miércoles, 20 de noviembre de 2013

Te ofrezco lo que tengo,
lo que ves es toda mi fortuna,
te ofrezco mis poemas
y que muera de celos la luna.

lunes, 18 de noviembre de 2013

ILD

Dejamos que deslizaran por nuestros labios las palabras que ninguno nos atrevíamos a pronunciar. Tú, encima de mi cuerpo, mirando directamente el alma a través de mis ojos casi cerrados por culpa del sol que brillaba, que nos espiaba receloso por el amor que nos dábamos. Yo, debajo, caliente por tu peso y por las emociones que florecían. Fueron dos palabras, las sabíamos, las conocíamos bien, en varios idiomas incluso, en el tuyo y en el mío. Jamás pensé que fue un error decir esas palabras ese día, en esa situación, como el resto de cosas que han sucedido y que nunca serán errores. De pronto, el vacío que se encontraba a nuestro alrededor, donde solo había arena y mar, se llenó de ti. Y desde ese día no ha vuelto a haber vacío. Sigo lleno de ti.

He tenido un sueño...

Te dije bajo las estrellas
que a tu lado me quedaría.
Tumbados entre vino y silencio,
oscuridad, cuerpos, tu boca en la mía.

Como un faro que contempla
en el mar siempre, vigía.
Juré que eras mi playa,
mi luz, mi voz, mi guía.

Te mostré lo más profundo,
lugares descubrimos juntos.
Historias que inventamos largas noches,
que soñábamos realidad serían.

He creado un mundo de colores,
que como en tu pelo, cada segundo varían.
Vivamos la locura eternamente,
mi luz, mi voz, mi guía.