Demasiado silencio, demasiada tranquilidad,
rutinaria somnolencia que nos detiene,
nos hace sentir demasiado cansados para pelear.
Mi mente está como el otoño, llena de nubes
que vienen y van, que jamás dejan de insistir.
Y las ideas más fértiles caen ahora
grises y mojadas, sobre un profundo charco.
¿Os gusta el invierno? Yo lo detesto,
el calor me enfervoriza y me ama.
Sí, yo también te amo, puesto que tú eres mi calor.
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