Febrero caliente que presagia
una primavera llena de acontecimientos
de deseos y de futuros recuerdos.
Azahar, romero y dulzura,
brisa del río
que por el puente de Triana
nos estremece hasta tal punto
de sentir el pulso acelerado.
Y en ese mismo instante
mirarte y volar hacia el celeste manto
donde con un guiño y una sonrisa
el astro rey presencia
una unión pura y sincera.