miércoles, 3 de agosto de 2011

Preguntarte cada mañana qué sorpresa encontrarás ese día, y acostarte con la sensación de no estar completo. ¿Cuál es la razón que nos lleva a ese estado? ¿Estamos hechos para vivir y nada más? ¿Nos equivocamos de momento a la hora de venir al mundo? Tantas personas que pasan desapercibidas para que pocas hagan cosas impresionantes. Yo vengo a decir que no es así, que nuestro mundo es entregado a nosotros para que lo tratemos, para que todos seamos de igual importancia.

En este planeta en el que nos encontramos, del cual algunos quieren despegar, donde buscamos a ciegas atisbos de civilizaciones exteriores, y en cuyas "mejores" sociedades prima el que más dinero posee, aquí señores es donde mi dilema se dispara. La vida de cada individuo, de esos seis mil millones de seres que habitan la gran masa azul, es relevante en el curso natural del tiempo. Ese Oscar a mejor actor, ese premio Nobel de la Paz, esa medalla de oro en los Mundiales de Fútbol, ¿qué sería de ellos sin el número de personas antes citadas que no son conocidas? Pues ellos no tienen el poder señoras y señores, el poder reside en el corazón del becario que está sentado en la oficina delante del ordenador, de la mujer indígena que baja a por agua al río llevando un botijo sobre la cabeza, o de aquel que diseña naves espaciales.

Por eso, por todo aquello pedimos libertad de expresión, no represión de los pueblos, no más maltrato a la mujer; porque actuando finalmente los propósitos se consiguen, porque si uno quiere puede ser importante. Porque si la vida te lo permite, tus nietos sabrán que formas parte de la Historia de la Humanidad.

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