Palabras vacías a oídos mudos,
lenguas sordas que dominan nuestra mente.
Estamos poseídos por la dicha de unos necios,
unos necios con poca luz pero mucho fuerza,
unos hipócritas que luchan por poder
en contra de la vida de los pobres,
inmaculados profetas de inmundas desgracias
pero banales esfuerzos por mejorar.
Una guerra sin descanso contra la sabiduría,
corrigiendo la libertad de expresión,
una lucha a favor de la represión de ideas,
de la destrucción de cerebros en acción.
Por eso este silencio, esta manera de contactarnos,
no seguir la corriente nos hace rebeldes,
nos convierte en aquello que no quieren que seamos,
volvemos a sentir, volvemos a ser Humanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario