jueves, 4 de agosto de 2011

Ahogando las penas en un café solo, ¡doble, por favor!
¡Con hielo también!, para conseguir enfriar la mente.
Idea obsesiva que te corroe,
la dejaste marchar y ahora la deseas de vuelta.
Eres un asesino en silencio,
destruyes sentimientos cuando los demás no miran.
Entiende que ella jamás volverá,
nunca lo haría para alguien como tú.
No podrás limpiar tus sucias manos,
con la pureza de su sangre que pretendes arrebatar.
Nadie te quiere, y al final sucumbirás
en el abismo, solo, como este café.

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