Tus labios vacíos de sabor
son un presagio de lo que me espera
si sigo subiendo mi mirada
para llegar a tus ojos
que han tornado grises
en esta tormenta de locuras.
Prueba de tu existencia
es el perfume que no despego de mi piel,
pero que marchará también algún día,
igual que hiciste tú.
Así jamás tendré que recordarte.
Así habrá serenado el cielo.
Anoche soñé algo borroso,
el subconsciente me traicionó y creí verte.
Creí verte a ti, pero ¿quién eres?
¿Por qué apareces en mi cabeza?
Serás otro de los que intentó y no pudo.
Serás otro olvidado más.
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