viernes, 14 de enero de 2011

Perfume brillante, sagrado, que me hipnotiza.
Fragancia celestial que esclavizado me mantiene
cual siniestra prisión de amor.
¿Qué es sino tu olor el que produce en mí esta abstracción?
La senda de vida que he de recorrer para llegar
a un paraíso más divino que esta ordinaria existencia.
Ahí me diriges,
donde puedo hallarte rodeada de seres gloriosos.
Yaceremos por los tiempos en tu morada,
plácidos, amándonos, porque al fin te encontré.
Porque soy tuyo y deseo poseerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario