Sin dolor de ausencia ni acelerado estoicismo,
insignificante privación de sentimientos
ésta que transmites cada momento a mi ser.
Virtuosa demora, plácido presente aquel manjar
parsimonioso fluyendo de tu piel nívea,
que a un tiempo torna en dulce fuego eterno.
Más pasional que tú sería pasar a lo vulgar, te amo mi poeta!
ResponderEliminar