martes, 29 de noviembre de 2011

El amor sincero duele profundamente.
Fluctuación de pensamientos cruzados,
diferentes ideas, vistas, sentimientos.
Esas ganas de volar y dejarlo todo por otro.

El amor aterra los más fríos corazones.
Destruye muros pensados impenetrables,
con numerosas sorpresas dispares.
Esa loca juventud eterna, esa mirada atrevida.

El amor destroza y da la vida, perfecciona.
Colma un cerebro frágil, antes baldío,
de enfermiza avidez por el deseo prójimo.
Extrema protección de lo que no fue, y ahora es.

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