Recuerdos, imágenes que aparecen
en el consciente y el subconsciente.
Frases que suenan nítidas o apagadas
dentro de los melancólicos oídos.
Estremecimiento de cuerpos en acción
con el roce de carnosos labios.
Tactos que hacen sentir, soñar,
volar y descender lentamente, acariciando.
Eso que debería recordar, y que,
por alguna extraña razón, descubro,
para asombro y felicidad,
que no me pertenece.
Recuerdos que olvidé, que murieron
como el tiempo arranca hojas de los árboles.
Y hoy doy gracias al olvido,
por haber olvidado esos recuerdos.
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