Detalles, motivos, miradas, gestos,
insignificantes sonrisas traviesas
descubiertas bajo el manto
de agradables y sencillas posturas.
Torpes guiños que se pierden en el tiempo,
sin poder evitarlo, sin cogerlos,
sin conseguir rozarlos con los dedos,
se escapan de nuestra felicidad.
Y creemos que todo está perdido,
nos inundan pesadillas, sueños nefastos,
invadida queda nuestra alma de sombras,
hasta que nos envuelve una nueva insinuación.
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