De todo lo que concederte puedo, ya gozaste,
mas asegúrame que mi amor anula tu memoria.
Anclada a mi cuerpo tornarás en deleite,
el fruto de aquellos que vulneraron tu historia.
Hipocresía divina que encela a los dioses,
que ni con celestial obsequio alcanzan comparar.
Eros mismo ignora de cual casta seducción,
pasión humanizada en transitoria eternidad.
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