Tras las infaustas jornadas
vuelve a lucir el sol en estos bosques.
Los cuáles sombríos y lúgubres permanecían
por tantos propósitos efímeros, fugaces.
Pero una voz del interior emergió,
haciendo resurgir el mitigado corazón.
Aquí y ahora he vuelto a nacer,
y llevaré volando a la cumbre mi amor
que tuyo es.
No hay comentarios:
Publicar un comentario