Aura celestial que rodea
ese cuerpo por el que caminar
sin descanso, sin pausa alguna.
Divinidad personificada
en un insólito ejemplar de dulzura.
Amor saciado a través de miradas
que se cruzan oportunas en el umbral
de una noche donde brillan las estrellas.
Ámame lentamente, deja que pueda sentirlo
y nunca te marches de mi vida.
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