Robarle días a un calendario
que carga peso sobre nuestra espalda,
como si cada hoja que le arrancamos
cayera en nosotros.
Caminar con un temblor en las piernas,
dolor comenzando en los riñones,
que se acrecienta con el siguiente paso,
y con otro más.
Y aguantar así muchas jornadas,
aunque lleguemos agonizando al final,
porque la meta aún no se ve en el horizonte,
pero sabemos que existe.
que carga peso sobre nuestra espalda,
como si cada hoja que le arrancamos
cayera en nosotros.
Caminar con un temblor en las piernas,
dolor comenzando en los riñones,
que se acrecienta con el siguiente paso,
y con otro más.
Y aguantar así muchas jornadas,
aunque lleguemos agonizando al final,
porque la meta aún no se ve en el horizonte,
pero sabemos que existe.
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