No podemos corregir nuestras imperfecciones, aquel error propio nuestro, misterioso y mágico que nos hace únicos, y por el cual gustamos a los demás.
Porque aunque no estéis de acuerdo conmigo, defiendo que en el desacierto se encuentra la verdad, la equivocación conlleva superación, el miedo tiende al sacrificio, a un esfuerzo positivamente mayor.
Así da gusto fallar de vez en cuando; pero sobre todo, tened siempre alguien en quien apoyaros, y haced lo mismo con este, tropezad, dejad que duela, que así encontraréis el amor.
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