Cómo el destino quiso que el coche se parara,
de repente, dejándonos al amparo del crepúsculo.
Y así, románticamente, con nuestro secreto prohibido,
en el lugar más imprevisto, decir una sola frase,
una que basta para convencer al más tibio corazón:
"menos mal que te he conocido."
el corazón tibio... es bueno!!! no sé como seguirte!!! me lo ha mandado un amigo tuyo el blog ;) Un saludo de Extremadura! =D
ResponderEliminarLo mejor es que fue un momento real! completamente verdadero.
ResponderEliminar