lunes, 7 de marzo de 2011

Recordar eso que tanto añoras
y, sin embargo, se repite constantemente.
Una mirada que cada día consigue cautivarte
como ya lo hiciera la primera vez
que enrojeció tus mejillas
y aceleró tu corazón, calentando tu cuerpo.

Triste y vacía la Luna se sienta
a narrar la historia hacia su alrededor,
y atentas la escuchan diminutas estrellas,
que perdió una noche su vida, su amor.

Aquél que le contaba sus más profundos secretos
y que ahora vive enamorado, con insomnio.
Porque todas las noches son jóvenes
para sentir, crecer y enterrar el dolor.

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