-¿Quién me presta una careta,
con una sonrisa bien grande,
para poder salir a este mundo,
triste, falso e ignorante?
-No me pidas disfraces,
te ofrezco mi corazón,
tan puro, fiel y bello
como una marchita flor.
-No necesito desamores,
de eso ya me cansé.
En soledad quedaré,
sereno y tranquilo,
viendo pasar la vida,
mientras me aparto del camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario