mi cuerpo está hecho de voces,
susurros melancólicos,
historias de una vida antigua,
leyendas olvidadas,
lenguas muertas
que algunos ilusos
se dedican a coleccionar
con la vana esperanza
del resurgir del mundo.
El mundo en el cual
solíamos vivir tranquilos.
Pero las palabras, como ceniza
las arrastra el viento,
y solo queda lo oscuro,
devastado por el fuego.
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